¿Cuantas veces no se nos habrá ocurrido una idea para una aplicación de ordenador pero, al no ser programadores, no la hemos podido explotar? Ahora, Anthropic hace posible precisamente eso, la creación y publicación de aplicaciones online sin tener que tocar una línea de código.
Y la firma californiana lo hace explotando un recurso de su chatbot Claude: los artefactos (artifacts), introducidos hace ahora un año, y que facilitan la creación de código fuente entre otros elementos, y la previsualización de su resultado en una ventana aparte. Dicha funcionalidad es interactiva permitiéndonos modificar el código fuente generado para pulir el resultado acorde a nuestras necesidades.
La funcionalidad de artefactos facilita la creación de prototipos que, después, pueden pasar a manos de un equipo de desarrolladores. Y, ahora, además, podemos publicar las aplicaciones desarrolladas online para su uso y disfrute por parte de cualquier internauta.
Dichas aplicaciones serán accesibles para todo el mundo, independientemente de que tenga una cuenta de Claude o no, si no utilizan funcionalidades propias de la IA. Por poner un ejemplo banal, si desarrollamos un cronómetro con una interfaz personalizable, ello no requiere del uso de IA para su funcionamiento, por lo que será plenamente accesible por cualquiera.
Pero, en el momento en el que nuestro desarrollo emplee la funcionalidad de la IA de Claude, entonces el usuario sí deberá poseer cuenta en el chatbot y haber entrado en ella. El uso de la IA se descontará teniendo en cuenta los límites disponibles para el usuario, no para quien publica la aplicación.
Entre los posibles casos de uso que indica Anthropic para esta funcionalidad de publicación de apps, tenemos desde prototipos de producto y asistentes conversacionales personalizados, hasta juegos educativos y soluciones específicas para pequeñas empresas.
Por ejemplo, un gestor de inventario a medida o un generador de paneles de proyecto pueden construirse describiendo el flujo de trabajo a Claude y dejando que la IA genere la interfaz, los cálculos y los gráficos necesarios.
Cualquiera puede crearlos
Crear un artefacto implica seguir un procedimiento simple: debemos acceder a la pestaña “Artifacts” en el lateral de la aplicación, exponer el problema que queremos solucionar o la idea para la app en lenguaje natural, permitir que Claude plantee preguntas aclaratorias y, finalmente, solicitar la construcción de la aplicación.
Con apenas unos cuantos turnos de conversación, el usuario obtiene un prototipo operativo que puede ajustar sobre la marcha. Si se desea que la propia app mantenga conversaciones con Claude, basta con activar la opción “Create AI powered artifacts”, todavía en fase beta.
La fase de afinado se apoya por completo en el diálogo: es posible pedir a Claude que amplíe botones, modifique esquemas de color o repare errores simplemente describiendo el cambio deseado. La depuración se lleva a cabo “hablando” con la herramienta, sin necesidad de interpretar mensajes de error, y se invita al usuario a ramificar versiones para experimentar sin perder el trabajo previo.
Cuando el desarrollador queda satisfecho con el estado de la app y lo que hace, puede compartirla mediante un enlace “Publish”. Quien reciba el vínculo tendrá acceso en modo solo lectura, o podrá clonar la aplicación para personalizarla en su propia cuenta. Los creadores mantienen intacta su versión original, mientras que los destinatarios pueden hacer derivados sin interferir en la fuente.
Actualmente, la pestaña “Artifacts” se encuentra disponible en los planes Free, Pro y Max de Claude, aunque la compañía advierte de que la función todavía no se encuentra operativa en la versión móvil de la plataforma.


