La quinta entrega del estudio Voice of the CISO, realizado por Proofpoint, analiza las respuestas de 1.600 directores de seguridad de la información (CISOs) de dieciséis países y dibuja un panorama cada vez más complejo. El 76% de los CISOs encuestados a escala mundial teme sufrir un ciberataque grave en los próximos doce meses, y un 58% reconoce que su organización no está preparada para responder.
A la presión que esto supone, se le suma el historial reciente: dos tercios de las empresas ya experimentaron pérdidas de datos significativas durante el último año y la mayoría culpa a empleados que abandonaron la empresa. Además, el 66% de los responsables de seguridad se plantea abonar un rescate para evitar filtraciones o restaurar sistemas.
La irrupción de la IA generativa añade un factor más de tensión, puesto que esta se ha convertido en prioridad estratégica, pero también en vector de riesgo: un 64% de los CISOs globales quiere habilitar su uso en los próximos dos años, mientras proliferan las directrices de gobernanza y las defensas basadas en IA.
Radiografía de los CISOs en España
La edición de 2025 del informe profundiza en la realidad nacional. En España, un 59% de los responsables de seguridad percibe un ataque inminente y un tercio admite no estar preparado. Durante el último año, el 33% sufrió una pérdida importante de datos, porcentaje inferior al del 2024 pero todavía significativo.
El abanico de amenazas se diversifica (malware, ransomware, amenazas internas y secuestro de cuentas en la nube), pero las consecuencias convergen en la pérdida de información crítica. Un 51% de los CISOs españoles pagaría un rescate para restaurar los sistemas o evitar fugas, reflejo de la presión que afrontan.
El riesgo interno se mantiene como gran asignatura pendiente. El 70% de los incidentes de pérdida de datos involucró a personal que se marchaba de la compañía, y más de la mitad de los encuestados admite que sus controles de protección siguen siendo insuficientes pese a la adopción masiva de herramientas DLP.
El error humano continúa a la cabeza de las vulnerabilidades, y casi la mitad de los CISOs identifica a las personas como el mayor riesgo, a pesar de la difusión de las mejores prácticas de ciberseguridad.
Por su parte, la IA generativa se percibe como una espada de doble filo, de la que un 39% de los encuestados teme la fuga de datos de clientes a través de servicios públicos de IA, mientras que un 48% la considera una prioridad habilitar su uso de forma segura. Las empresas responden combinando directrices de uso (53%) y defensas automáticas (51%), aunque el fervor inicial por la IA ha descendido respecto al máximo del 84% registrado el año anterior. Cerca del 38% ha optado directamente por prohibir estas herramientas.
La relación entre los CISOs y las juntas directivas también se resiente; la brecha entre la junta directiva y los CISOs españoles se ha reducido del 87% al 47% en solo un año, pese a que la pérdida de información confidencial se ha convertido en la principal preocupación de los consejeros tras un incidente.
Mientras tanto, el 40% de los responsables de seguridad habla de expectativas excesivas y un 56% declara haber sufrido o presenciado agotamiento. La mitad dispone ya de coberturas que limitan la responsabilidad personal, pero un 51% afirma carecer todavía de recursos suficientes para cumplir sus objetivos de ciberseguridad.


