ChatGPT se consolida dentro del ‘top 10’ de los sitios web más visitados de España

Su penetración masiva en el mercado está obligando a las empresas a replantearse sus estrategias de ciberseguridad y el impacto medioambiental que provoca su uso, según la plataforma BestBrokers.
4 de mayo, 2026

La entrada de ChatGPT en el mercado español se produjo a principios de 2023 con el lanzamiento de su versión de pago, ChatGPT Plus, aunque la rápida popularización de la plataforma vino acompañada de alertas tempranas sobre los potenciales ciberriesgos que su uso podría acarrear, incluyendo su posible aprovechamiento por parte del cibercrimen organizado o para la generación y optimización de código malicioso.

Este auge de la herramienta impulsó un cambio significativo en la oferta educativa, según nos relatan desde BestBrokers, y su popularidad en 2023 impulsó una multiplicación en la demanda de formación en Inteligencia Artificial en España, con más de doscientos cursos ofertados para el periodo 2023-2024. Esta tendencia de crecimiento exponencial en el número de alumnos, entre los que se encuentran tanto estudiantes como profesionales en activo, se proyectó para mantenerse en los cursos siguientes hasta 2025-2026, motivada por la promesa de mejorar la productividad y la empleabilidad futura.

Paralelamente, la Unión Europea empezaba a sentar las bases de la Ley de IA a finales de 2023, exigiendo requisitos de transparencia a los modelos de propósito general como ChatGPT. En este mismo periodo, el lanzamiento de herramientas para identificar texto generado por el chatbot resaltó las preocupaciones sobre el plagio y la integridad académica.

La irrupción de esta tecnología no ha pasado desapercibida para el tejido empresarial español y, así, en mayo de 2024 dos tercios de las PYMEs españolas consideraban la incorporación de herramientas de IA generativa, como ChatGPT, entre las tecnologías esenciales para modernizar sus procesos.

Este interés coincidió con la aprobación gubernamental de una inversión de 650 millones de euros destinada a programas de impulso y adopción de la IA en este segmento. La necesidad de digitalización se ha visto acelerada, en parte, por la obligatoriedad de la factura electrónica para PYMEs a partir de 2025, lo que lleva al 45% de estas empresas a prever una inversión en tecnología alta o muy alta.

A mediados de 2025, OpenAI anunció el Agente de ChatGPT, una evolución de su modelo capaz de encargarse de tareas complejas de principio a fin, como investigaciones de mercado o creación de presentaciones mediante el uso de un navegador virtual, aunque el despliegue en España se mantenía pendiente de revisión.

Esta sofisticación de la herramienta fue de la mano de un incremento de la demanda de talento: la demanda de profesionales autónomos especializados en IA en España registró un crecimiento de más del 220% en la solicitud de freelancers, y los proyectos han pasado de ser meras pruebas piloto a soluciones de producción que requieren arquitecturas complejas y un enfoque maduro orientado a la rentabilidad. La penetración se consolidó aún más a finales de 2025, con datos de la CNMC que indicaban que el acceso a la versión gratuita de la plataforma se estaba generalizando. A principios de este mismo año 2026, la IA generativa se integró a gran escala en el sector bancario, con el BBVA desplegando ChatGPT Enterprise entre sus 120.000 empleados a nivel global.

La adopción alcanzó un nivel sin precedentes: según cifras de abril de 2026, el sitio web de ChatGPT se ha consolidado como el séptimo más visitado en España, superando a plataformas sociales de gran calado como Instagram y X, y solo por detrás de gigantes como Google y YouTube.

La preocupación sobre el consumo energético de los centros de datos

Los usuarios españoles generan cerca de 119 millones de peticiones diarias, lo que se traduce en un volumen anual de 43.400 millones de consultas al chatbot.

Esta intensa actividad tiene un coste energético notable: el procesamiento de las consultas enviadas por los usuarios españoles presenta un consumo estimado de 2,25 gigavatios-hora (GWh) de electricidad diaria, una demanda de energía que sitúa la infraestructura de IA en la categoría de consumo industrial a gran escala. A nivel global, el sistema procesa más de 1,17 billones de peticiones anuales.

El sector financiero es el que muestra la adopción más decisiva: un informe de este pasado mes de marzo indica que España es líder en Europa en la adopción de la IA para tomar decisiones financieras, con un 74% de los usuarios utilizando ya este tipo de herramientas, frente a la media europea del 55,5%. Más de la mitad de los usuarios españoles (56,5%) confía más en un chatbot generalista que en el de su propio banco para el asesoramiento financiero.

Finalmente, la escalada de las capacidades de la plataforma, incluyendo la intención de OpenAI de incorporar una pestaña de salud en el chatbot, ha reavivado las preocupaciones sobre la privacidad de los datos; expertos en tecnología sanitaria advierten que compartir historiales médicos con plataformas externas implica la pérdida de control sobre los datos clínicos sensibles, ya que la información queda fuera de las estrictas normativas sanitarias nacionales como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

Además de los riesgos para la seguridad y la privacidad de los datos, también se recuerda que los algoritmos generativos no son infalibles y que las imprecisiones o «alucinaciones» pueden ocurrir incluso en entornos especializados, por lo que la responsabilidad de los diagnósticos sigue recayendo exclusivamente en los equipos médicos.

Las empresas de seguridad también han alertado de que muchas organizaciones emplean la IA sin tener una visibilidad real sobre el uso de la herramienta ni sobre qué datos corporativos se están compartiendo.