Casi nadie cumple con las normas exigidas por la Ley de Accesibilidad web europea

La brecha digital en Europa mantiene un componente estructural pese al avance tecnológico y a la ampliación de las obligaciones legales en accesibilidad. Los últimos datos disponibles sitúan en el 97% el porcentaje de webs del sector privado que no cumplen los estándares exigidos.

La brecha digital en Europa persiste pese al nuevo marco normativo en materia de accesibilidad. Según los últimos datos disponibles citados por Bleta, especialista en diseño inclusivo para el software, el 97% de las páginas web del sector privado europeo no cumple los estándares de accesibilidad exigidos por la legislación vigente, lo que limita el acceso al entorno digital de millones de personas, con especial impacto en los grupos de mayor edad.

El European Web Accessibility Monitor sitúa por debajo del 3% el porcentaje de webs privadas analizadas que cumplen plenamente los criterios establecidos. Este dato se produce pese a la entrada en vigor de la Ley 11/2023, que transpone la Directiva Europea de Accesibilidad y amplía las obligaciones vinculadas al diseño y la usabilidad de los entornos digitales.

Desde la startup catalana Bleta, especializada en tecnología accesible, advierten de que el riesgo asociado a entornos no adaptados aumenta en paralelo a la evolución del software. La firma sostiene que la proliferación de nuevos sistemas operativos, aplicaciones y capas de inteligencia artificial no está evitando que se mantenga un patrón de desarrollo orientado a un perfil de usuario que no se corresponde con la diversidad real de capacidades y contextos de uso.

Los datos del INE correspondientes a 2024 apuntan a que más del 30% de las personas de entre 65 y 74 años tiene dificultades para realizar tareas digitales básicas entre las que se incluyen acciones como leer mensajes, navegar por la pantalla de un dispositivo o completar trámites sencillos. En este tramo de edad el problema no se limita a casos aislados, sino que se refleja en obstáculos recurrentes en el uso cotidiano.

A partir de los 75 años, la proporción crece de manera significativa: más de la mitad de las personas reconoce problemas habituales al utilizar entornos digitales. Bleta interpreta esta evolución como un indicador de que, con la edad, la brecha digital no tiende a cerrarse, sino a ampliarse, y la atribuye a una experiencia de navegación que consideran hostil en teléfonos, tabletas y ordenadores, incluso después de que la ley haya fijado nuevos criterios de accesibilidad.

Distintos informes independientes, como el WebAIM Million Report 2024, apuntan a que muchas medidas de accesibilidad se integran sin aplicarse correctamente o sin resultar funcionales en la práctica. En esta línea, desde Bleta subrayan que la accesibilidad suele abordarse como una incorporación posterior y no como una base del producto digital, lo que genera un desfase entre el cumplimiento técnico y la experiencia real del usuario.

La startup también señala que, aunque grandes compañías tecnológicas como Google o Apple incorporan soluciones de accesibilidad en sus dispositivos, estas pueden quedar ocultas tras configuraciones complejas, exigir conocimientos previos y no resolver barreras cotidianas en el uso digital.

Para la firma, el foco del problema se encuentra en el diseño de la interfaz y en comprender cómo utilizan la tecnología las personas, más que en la mera implementación técnica. En el contexto actual (incumplimiento normativo, dificultades de uso y envejecimiento) la compañía defiende que el punto de partida debe ser la accesibilidad como criterio de diseño y de experiencia de usuario, y no como una capa añadida al final del desarrollo.