La asociación DMASS, que agrupa al 85% del mercado europeo de distribución de componentes electrónicos (DTAM), advierte de que la inestabilidad política y las tensiones comerciales están llevando a las empresas a posponer o cancelar inversiones. Aunque el entorno regulatorio europeo es, en principio, más estable (y, por lo tanto, previsible) que el de otras regiones, esta ventaja aún no se traduce en crecimiento.
El mercado europeo de distribución de semiconductores retrocedió un 14%, hasta los 2,20 mil millones de euros, durante el periodo analizado. Austria encabezó el descenso con un desplome del 36,6%, seguida de Francia (-20%). Alemania e Irlanda registraron sendas caídas del 17%, mientras que el Reino Unido cedió un 10,6%. La única excepción fue la región ibérica, que logró crecer un 2,4%.
Componentes activos: Potencia y lógica programable, los más castigados
Dentro de los componentes activos, las ventas de dispositivos de potencia y de lógica programable se contrajeron un 21%, reflejando el freno de la inversión en automoción y en proyectos industriales. Los microcontroladores MOS disminuyeron un 19%, los circuitos analógicos un 15% y las memorias un 13%. El segmento optoelectrónico retrocedió un 6%, mientras que sensores y actuadores avanzaron un 6% y los dispositivos discretos, un 1,6%.
En el área de interconexión, pasivos y electromecánicos (IP&E) creció un 1,43% y alcanzó 1,51 mil millones de euros, pese a que Austria, Reino Unido, Alemania y Suiza sufrieron bajadas de entre el 3% y el 7%. Los conectores circulares destacaron al dispararse un 122,7%, impulsados por la renovación de maquinaria industrial y la demanda de aplicaciones resistentes a entornos hostiles. También subieron las fuentes de alimentación (-7%) y los componentes electromecánicos (-2,3%), mientras que los sensores aumentaron un 7,6%.
El reverso de la moneda fueron los condensadores: los de película cayeron casi un 18%, los de tántalo un 11% y los de aluminio un 10,5%.
Un ecosistema en redefinición
Herman Reiter, presidente de DMASS Europe, señala que la rápida fragmentación de los mercados—con la demanda de IA concentrada en Asia y Estados Unidos—está dejando a Europa en una posición de estancamiento industrial. Para contrarrestar la debilidad del sector de la automoción, los distribuidores están pivotando hacia el diseño de valor añadido y adoptando estrategias de proximidad geográfica y diversificación de la cadena de suministro, así como herramientas digitales que aporten mayor transparencia.
Aun así, Reiter advierte de que, para mantener la competitividad, Europa debe implicarse más activamente en la configuración de las dinámicas globales. Mientras tanto, la combinación de plazos de entrega extensos, volatilidad de inventario y dependencia de las materias primas asiáticas, seguirá retando a los responsables de TI y de compras a equilibrar costes, riesgo y capacidad de innovación.



