El navegador web basado en Chromium ha ido incorporando a lo largo de los últimos años una gran cantidad de servicios opcionales, tales como herramientas de inteligencia artificial, carteras de criptomonedas o redes privadas virtuales, pese a que su cuota de mercado no es todavía lo suficientemente relevante como para constar en ránkings como en el Statcounter. Ante las peticiones de una parte de su comunidad de usuarios, que demandaba una experiencia de navegación orientada al bloqueo de rastreadores y publicidad, pero sin complementos innecesarios, la compañía inició hace unos meses las pruebas de un navegador web simplificado a través de sus canales de desarrollo.
Así es como ha llegado a nosotros Brave Origin, la nueva versión de este briwser, en la cual se han eliminado las funcionalidades accesorias para centrarse de manera exclusiva en la privacidad y la seguridad. Esta variante mantiene los elementos fundamentales de protección, como el bloqueo de anuncios integrado, la tecnología propia de escudos defensivos, y las actualizaciones de seguridad, pero prescinde de un amplio abanico de componentes introducidos progresivamente en la aplicación estándar.
Entre estas funcionalidades desactivadas se encuentran la inteligencia artificial Leo, las noticias integradas, el sistema de recompensas, la publicidad propia de la firma, la herramienta de lectura rápida y el sistema de videoconferencias. Tampoco se incluyen la integración con la red Tor, la red privada virtual corporativa, el monedero digital, el soporte para dominios descentralizados, el enlace con el archivo histórico de páginas web, el proyecto de descubrimiento de sitios, las listas de reproducción en el sistema operativo móvil de Apple, ni la telemetría de uso diario.
Esta versión es de pago, y se presenta como una aplicación independiente para ordenadores (plataformas Windows, macOS y GNU/Linux), o como una actualización para el navegador existente. Como alternativa, los usuarios de plataformas móviles o de escritorio que cuenten con la versión 1.91 o superior del navegador convencional, pueden aplicar la mejora sobre su instalación actual. Este método habilita un panel de configuración donde las opciones adicionales aparecen desactivadas por defecto, aunque permiten su activación manual si el responsable de TI o el empleado las necesita en un momento dado.
El acceso a esta herramienta requiere de un pago único de 59,99 dólares, con la excepción de los usuarios de Linux que pueden descargarla de forma gratuita. La licencia adquirida sirve para múltiples equipos mediante un sistema de identificador de compra. Brave no ha establecido un límite estricto de dispositivos por cliente, pero sí aplica restricciones en la cantidad de activaciones mensuales que se pueden ejecutar desde la cuenta del titular, permitiendo solicitar ampliaciones si se requiere.
Por su parte, la versión tradicional del programa seguirá recibiendo soporte técnico y mantendrá todas sus funciones actuales sin ningún tipo de coste. Con esta decisión, la firma adopta una estrategia contraria a la tónica habitual del sector corporativo, ofreciendo a los profesionales del departamento de sistemas la posibilidad de invertir en un entorno de trabajo digital más limpio, invirtiendo la tendencia actual del mercado de cobrar únicamente por la adición de servicios suplementarios.



