La conectividad celular para IoT seguirá creciendo a lo largo de esta década y, según estimaciones del sector, superará los 5.800 millones de conexiones en 2030. Es en este contexto que la operadora estadounidense AT&T, y la francesa Thales anuncian una solución de eSIM orientada a facilitar el alta remota y la gestión a escala de dispositivos conectados en sectores como automoción, ciudades inteligentes (smart cities), o sanidad entre otros.
La eSIM posee diversas ventajas sobre las tarjetas SIM tradicionales, empezando porque carece, precisamente, de tarjeta física, estando los datos de la conexión que antes residían en una tarjeta, en un chip dentro del dispositivo que se conecta.
Al poder carecer de ranura SIM, los dispositivos conectados pueden fabricarse herméticos, lo cual es una gran ventaja en algunos terrenos como el agropecuario o el industrial. Además, facilita también el disponer de múltiples perfiles de conexión, aprovechando en cada momento la red que ofrezca una mejor cobertura o bien cambiando a un número que tenga mejor tarifa según el país en el que nos conectamos (funcionalidad muy práctica en vehículos). Finalmente, y a nivel de seguridad, es más difícilmente manipulable que la SIM al no per copiarse, y puede ser desactivada a distancia por la operadora.
La nueva solución de eSIM está impulsada por Thales Adaptive Connect (TAC) y se integra en la oferta global de AT&T, Virtual Profile Management for IoT. Con esta combinación, las empresas pueden abordar despliegues internacionales con un único componente preintegrado y un modelo de operación centralizado.
El sistema cumple con el estándar GSMA SGP.32 y permite enviar equipos a cualquier país con una sola eSIM de Thales, y activar de forma remota el perfil de conectividad local evitando el acceso físico al dispositivo, una mecánica que acelera los lanzamientos y simplifica la logística en proyectos globales. Además, las políticas de conectividad, los diagnósticos y los cambios de suscripción, se administran íntegramente “over the air” mediante una interfaz unificada con certificación sectorial.
La propuesta de ambas firmas añade automatización avanzada para la gestión remota de grandes volúmenes de equipos, incluyendo tareas como el cambio de suscripciones o la actualización de reglas de flota. Con ello, las organizaciones reducen tiempo en operaciones y pueden llevar productos y servicios al mercado en menos etapas.
Otra consecuencia de estas funciones es la flexibilidad de localizar la conectividad dentro del ecosistema de socios de red de AT&T o ajustar suscripciones en amplias flotas sin modificaciones de hardware, lo que contribuye a optimizar costes, cadena de suministro, cobertura y rendimiento.
El servicio ya se encuentra disponible para su uso comercial, y ofrece soporte a clientes a escala mundial.



