La tecnología de conexión satelital directa a dispositivos móviles, conocida por las siglas D2D, ha experimentado una expansión global con despliegues en diversos países de América, Oceanía y Europa. En el continente europeo (mientras se debate la creación de un marco regulatorio armonizado), los distintos operadores y autoridades estatales han ido autorizando ensayos individuales. En febrero de 2026, MasOrange y Starlink iniciaron una prueba técnica piloto de conexión satelital en Valladolid, suponiendo el primer mercado de lanzamiento dentro de la Unión Europea para esta tecnología. Paralelamente, el mercado asiste a un incremento de los movimientos del sector, con los ensayos que realiza AST SpaceMobile junto a Vodafone y Telefónica. Así como la solicitud presentada por Amazon para desplegar su propia constelación de satélites con este mismo propósito.
El 23 de julio de 2026 dio comienzo en la región de la Sierra Oeste un incendio que calcinó más de 60.000 hectáreas en las provincias de Ávila, Madrid y Toledo, causando la caída de la cobertura móvil en numerosas poblaciones rurales. Un día después del inicio de las llamas, las autoridades declararon la emergencia nacional en la zona afectada. Ante el colapso de la infraestructura terrestre, la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales otorgó un permiso excepcional para extender el uso de la conexión por satélite más allá del piloto original vallisoletano.
En un plazo de 48 horas, el ministerio de telecomunicaciones concedió la autorización que permitió a las operadoras abrir el acceso a la red satelital de forma gratuita para establecer un servicio básico de emergencia. De este modo, el 25 de julio se puso en marcha dicha conectividad, la cual abarcó a los clientes de MasOrange y se extendió también a los usuarios de Movistar.
A partir de la activación del servicio, el número de dispositivos conectados a la red satelital se multiplicó por 24 respecto a las cifras previas al fuego, concentrándose el uso en las zonas con peores deficiencias de cobertura terrestre. Este volumen de tráfico alcanzó su punto máximo el 1 de agosto, registrando 30 veces más actividad que en la fase de pruebas, y se mantuvo en niveles elevados hasta el 7 de agosto, momento en el que los incendios ya habían sido controlados. Los datos extraídos de las conexiones muestran que la utilización de esta red no se produjo en las poblaciones evacuadas más cercanas al frente del fuego, sino en áreas como los pueblos del Valle del Tiétar, donde la infraestructura tradicional había sufrido la degradación más severa.
A pesar de que la asociación inicial para el piloto se estableció únicamente con MasOrange, los clientes de Movistar representaron alrededor de 2/5 partes de los terminales que lograron adherirse a la capa de emergencia. Durante la primera semana, los teléfonos de estos usuarios mostraban en pantalla el identificador de la red del piloto original, un indicativo que se actualizó el 31 de julio para reflejar el nombre de su propia operadora junto al del proveedor espacial. Por su parte, los terminales equipados con tarjetas de otras compañías, como redes extranjeras o de operadores virtuales, detectaban la red, pero se mantenían en un estado de servicio limitado sin posibilidad de establecer un tráfico de datos normalizado.
Desde un punto de vista puramente técnico, la infraestructura D2D activada en España operó en la banda 7 a una frecuencia de enlace descendente de 2682,5 megahercios. Esta es la frecuencia más alta observada en los mercados en los que opera el proveedor satelital, lo que sobre el papel supone una mayor pérdida de trayectoria en el espacio libre frente a otras frecuencias más bajas utilizadas en América. La emergencia fue atendida por unos trescientos satélites de baja órbita que mantuvieron un nivel de señal constante mediante ajustes automáticos de potencia, integrando la contingencia en su operativa global ordinaria.
El rendimiento del servicio entregó una intensidad de señal comparable a la de mercados con mayor recorrido comercial. Esto se explica por la latitud de la zona afectada, situada a 40,3º norte, una ubicación que coincide exactamente con la mayor densidad de paso de la constelación de satélites utilizada. Además, para garantizar la estabilidad de las comunicaciones, el sistema de red aplicó compensaciones para anular el retardo de propagación de la señal antes de que esta alcanzara los teléfonos móviles de los usuarios en tierra.
La respuesta técnica ante este desastre natural ha consolidado un modelo multioperador que sirve como prueba empírica de resiliencia para las redes de telecomunicaciones en el entorno europeo. La capacidad técnica de evolucionar una prueba local hasta convertirla en un servicio de emergencia interprovincial funcional en menos de un día proporciona información objetiva sobre el rendimiento de las capas satelitales cuando las redes terrestres fallan. Esta información resulta relevante en el contexto actual, donde los organismos reguladores debaten los requisitos de energía de respaldo y las obligaciones de mantenimiento del servicio en situaciones críticas.
