Seis de cada diez trabajadores en España ya emplean herramientas de IA en su jornada laboral, según el informe Bosch Tech Compass 2024, lo que refleja una adopción práctica y generalizada tanto en oficinas como en fábricas. La presencia cotidiana de asistentes virtuales, motores de recomendación y aplicaciones generativas demuestra que la tecnología ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad inmediata.
Solo uno de cada cuatro trabajadores ha recibido capacitación específica en IA, lo que subraya una carencia formativa que contrasta con el entusiasmo tecnológico: el 70% de los encuestados se declara afín a la innovación y confía en adaptarse a ella. Aunque un 28% admite dificultades para seguir el ritmo de los avances.
El 66% de la población percibe la IA como palanca para el progreso nacional, aunque un 60% teme que sustituya ciertos puestos, una dualidad que marca el debate público y orienta las decisiones de inversión en automatización. Esta percepción ambivalente sitúa a los responsables tecnológicos de empresas y organizaciones ante la necesidad de evaluar con cuidado los beneficios productivos frente a los efectos sobre el empleo interno.
Más del 80% de los encuestados exige un código ético que regule la inteligencia artificial, mientras que un 64% cree que su enseñanza debería incorporarse al currículo escolar y un 56% considera insuficiente la preparación actual de los estudiantes. Para los departamentos de compras tecnológicas, estas cifras anticipan criterios de selección que irán más allá de la pura eficiencia para incluir transparencia, seguridad y supervisión humana.
Bosch aplica desde 2020 un código propio que exige sistemas seguros, comprensibles y con supervisión humana. La compañía defiende que la verdadera aportación de la IA consiste en facilitar la vida diaria sin sustituir a las personas, una visión resumida por su CIO en España, Juan Antonio Relaño, al señalar que: “La inteligencia artificial ya está en nuestros hogares, nuestros trabajos y nuestras decisiones diarias. El verdadero reto no es si vamos a convivir con ella, sino cómo. En Bosch tenemos claro que la tecnología solo tiene sentido si mejora la vida de las personas«.
El reto para empresas y administraciones es alinear innovación, capacitación y confianza social. La aceptación mayoritaria de la IA en España ofrece al tejido productivo oportunidades de eficiencia y nuevos modelos de negocio. Sin embargo, convertir ese potencial en valor tangible requerirá programas de formación continua, marcos regulatorios claros y soluciones centradas en el usuario que respeten la privacidad y la supervisión humana.



