La carencia de infraestructuras tecnológicas adecuadas en el interior peninsular tiene un impacto directo y negativo en la actividad económica local. A lo largo de los últimos años, la falta de fibra óptica y de telefonía estable ha provocado que un treinta por ciento de las zonas industriales de regiones como Aragón y Castilla y León se encuentren sin ocupación. Ante este aislamiento, las empresas se enfrentan a serias dificultades para mantener su viabilidad. Agravando el despoblamiento y precipita el cierre continuado de los negocios asentados en los municipios más pequeños.
Para dar respuesta a este déficit de comunicaciones, la operadora Adamo inició en el pasado un plan de despliegue enfocado específicamente en dotar de conectividad a estas áreas geográficas menos favorecidas. Fruto de esta estrategia prolongada en el tiempo, la operadora provee en la actualidad servicios a quince mil pequeñas y medianas empresas y trabajadores autónomos. Muchos de los cuales necesitan de naves y recintos logísticos apartados para llevar a cabo su trabajo diario.
Esta infraestructura abarca doscientos sesenta polígonos industriales distribuidos por casi la totalidad de las comunidades autónomas peninsulares. Las poblaciones donde se ubican estos enclaves empresariales forman parte de la conocida como España vaciada, un territorio que agrupa a cerca de dos millones de habitantes. Dicho volumen de población representa aproximadamente la cuarta parte del total de los ocho millones de personas que residen en entornos rurales dentro del país.
Desde el punto de vista técnico, la red implementada en estas instalaciones facilita unas tasas de transferencia máximas. De este modo, este ancho de banda de hasta un gigabit equipara a los negocios rurales con aquellos situados en grandes urbes, como pueden ser Madrid o Barcelona. Permitiendo a las organizaciones operar sin desventajas técnicas frente a sus competidores metropolitanos.
Disponer de un entorno digital adecuado es fundamental para paralizar los ceses de actividad en los pueblos españoles. Mediante la adopción de estas herramientas, el acceso a Internet de alta velocidad facilita que las compañías operen en remoto y amplíen sus mercados. Permitiéndoles buscar nuevos nichos de clientes, mantener la comunicación, realizar transacciones de compra y venta electrónicas y garantizar que el tejido industrial permanezca plenamente integrado en la economía global.



